En los últimos años el sector porcino en España ha crecido hasta convertirse en el segundo exportador mundial y primero en la Unión Europea. Dicho crecimiento se sostiene en base a un aumento de las exportaciones a diferentes mercados, con especial importancia del mercado chino. Esto ha generado importantes desafíos para nuestros productores que deben ser capaces de atender a las diferencias entre las exigencias del mercado exterior, y el tradicional mercado interior.

Competir en el mercado exterior para países como España, con costes de producción significativamente más elevados (el coste de producción es un 33% mayor en España que en los principales productores americanos), constituye un gran desafío y nos obligará a introducir productos diferenciados de mayor valor añadido para poder ser competitivos.

Para lograrlo, una parte creciente de la producción debe orientarse a mercados “premium, donde se valore, por encima de otros factores, la calidad del producto. Entender las demandas del mercado de la mano de industriales y consumidores jugará un papel clave en los programas de mejora de empresas genéticas como Topigs Norsvin.

Buen ejemplo de esto, es el trabajo realizado en el programa de selección de las diferentes líneas de machos Topigs Norsvin con el fin de reducir la incidencia de olor sexual en las canales, en respuesta a la tendencia global a eliminar la castración en la producción porcina o el incremento del peso del crecimiento en los objetivos de selección de los machos para permitir alcanzar más peso de canal a similar edad, impulsado por la necesidad de optimizar la capacidad de los mataderos.

En línea con esta filosofía, Topigs Norsvin lleva años trabajando en la utilización de tecnologías como la Tomografía Computarizada en su programa de mejora genética. Esta herramienta ayuda a una selección más específica de nuestros animales para ajustarlos a las distintas necesidades en base a la valoración actual de las piezas nobles en los diferentes mercados permitiendo obtener el máximo valor de canal.

Industrias, ganaderos y empresas de genética trabajan juntos maximizando tanto los rendimientos, como la calidad del producto, para satisfacer las necesidades de mercado.